Luce tus brazos este verano y despídete de los complejos con la técnica Batwing

firmeza

¿Tienes complejo de enseñar tus brazos? ¿Crees que, con el paso del tiempo, empiezas a tenerlos más flácidos y descolgados? Ahora, con la técnica Batwing tienes la solución perfecta, con la quedarás encantad@ con el resultado.

Tan sólo es necesaria una pequeña, estratégica e invisible incisión bajo la axila. La técnica Batwing del Dr. Chamosa rejuvenece el brazo, cuando la flacidez asoma por su primer tercio, vaticinando un futuro demoledor a medio plazo.

Este pequeño retoque, que es un mini-lifting precoz y mínimamente invasivo, ataja el problema cuando empieza a evidenciarse y permite lucir tirantes sin que “la prueba del salero” delate la edad, la falta de ejercicio y los cambios dramáticos de peso.

Las ‘alas de murciélago’ o el efecto ‘péndulo’ del brazo delatan la pérdida de firmeza, que se manifiesta en primer término junto a la axila y evoluciona hasta apoderarse de su totalidad.

Este descolgamiento, que está determinado por la predisposición genética, las oscilaciones bruscas de peso o el envejecimiento, es un problema estructural que acaba afectando a la piel, cuando la pérdida de tersura, el aspecto apergaminado y la presencia de ondulaciones expresan la alteración del colágeno y la elastina.

batwing

La técnica Batwing

Antes de someterse a una reestructuración del brazo, como la clásica Braquioplastia, que es la única solución para casos de flacidez avanzada, el Dr. Chamosa es partidario de un retoque previo, mucho más discreto que la indeseada incisión desde la axila hasta el codo.

Se trata de una cirugía estratégica, mínimamente invasiva y de carácter preventivo, que ataja el problema en sus inicios, ocultando la cicatriz bajo la axila. Consiste en estirar la piel aflojada a través de este abordaje, tras eliminar la porción de tejido excedente y/o grasa localizada, que se atisba de forma incipiente bajo el brazo en su tercio superior, anticipando la flacidez que acabará apoderándose de todo el miembro, si no se pone remedio.

El preoperatorio

Se realiza un estudio fotográfico para determinar las zonas a tratar.

■ Se precisa un análisis de sangre, un estudio de la coagulación y un electrocardiograma, que asegure la buena salud del paciente.

■ Es recomendable no ingerir aspirinas ni anti-inflamatorios 15 días antes a la intervención.

■ Hay que estar en ayunas durante las 6 horas previas a la operación.

Tal y como aclara el especialista, “la clave del éxito radica en tratar el problema en el momento en que comienzan a revelarse los primeros signos de flacidez. De este modo, el resultado será más natural y la cicatriz, menos visible”.

Anestesia: Local con sedación intravenosa.

Duración: 1 h

Quirófano: Sin ingreso hospitalario.

El postoperatorio

■ Es necesario llevar manguitos compresores durante 3 semanas posteriores a la intervención. De esta forma se minimiza la inflamación y se optimizan los resultados.

■ Se recomendará la ingesta de antibióticos y antiinflamatorios durante los 4 días posteriores a su realización.

■ En el caso de producirse hematomas, que remiten en un periodo de aproximadamente 15 días, es posible cubrirlos con maquillaje hasta su completa desaparición.

■ Los resultados se aprecian de forma inmediata.

■ Para mantenerlos en el tiempo es fundamental evitar los cambios bruscos de peso.

PVP: a partir de 2.000 euros.

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